A mediados del siglo I dC, surgió un abogado y político notable, que pudo sistematizar la historia de su pueblo, gracias a su gran elocuencia.  Tácito no solo compuso obras históricas sino que además produjo discursos y poesías, de cuya etapa destaca Diálogo de los oradores, que es un estudio del arte de hablar en público, para lo cual analiza las ideas de otro gran orador romano como lo fue Cicerón.

Lo principal de su obra son las Historias de los sucesos acaecidos bajo Galba, Othon, Vitelio, Vespaciano, Tito y Domiciano.  De estas, sólo nos quedan los cuatro primeros libros y una parte del quinto (de los catorce que componían la obra entera).  Otra colección de Tácito son sus Annales, que se remontan a acontecimientos anteriores (Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón).  Merece también citarse dos monografías importantes: La Germania y La Vida Agrícola.

Como historiador es sincero y escrupuloso en la información de los hechos, aunque también acepta rumores que lo hacen perder objetividad.  Psicólogo y pintor de las almas, tiene un estilo enérgico, conciso y admirablemente certero.