Si bien Platón no fue un poeta propiamente dicho, se dejó seducir por el encanto de las palabras para desarrollar disertaciones magistrales que las escribió como legado a la humanidad.  Este personaje fue más bien un filósofo que recopiló lo mejor del pensamiento griego que ya venían pregonando los sofistas o maestros de la sabiduría como Sócrates.

Su nombre verdadero fue Aristocles al que lo apodaron “platón” por la anchura de su espalda.  Nació en Atenas en el 428 AC en el seno de una familia noble.  Desde joven cultivó la poesía, la lírica y la dramática hasta que a la edad de veinte años encontró a Sócrates, quien marcaría el rumbo de su vida.  Guiado por su maestro, incursionaba en el mundo de las ideas a través del estudio de las causas que subyacen la naturaleza de las cosas.  Tras alcanzar su propia erudición, en el 387 AC funda en Atenas la Academia para la enseñanza formal de la filosofía.

Su obra alcanza 25 diálogos conocidos, siendo los más importantes los siguientes: La Apología de Sócrates: con el que Platón prueba la inocencia de su maestro; Critón: diálogo entre Sócrates y su amigo Critón acerca del respeto de la ley; Ion: diálogo sobre la poesía; Protágoras y Menón: diálogo sobre la virtud; Gorgias: sobre la retórica y la elocuencia; Eutidemo: contra los sofistas engañadores; el Banquete: sobre el amor y la belleza; Fedón: sobre la inmortalidad del alma; La República: sobre una república ideal fundada en la justicia; Fedro: sobre la oratoria; Filebo: sobre la sabiduría y Las Leyes (obra póstuma).


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