La literatura latina no es tan rica ni tan original como la griega.  Puede mostrar representantes en todos los géneros literarios, pero de ninguna manera con tanta abundancia ni con el mismo valor como los encontramos en las letras de sus predecesores.  La admiración por la belleza de la cultura helena no disminuyó ni en el apogeo de la literatura latina, sino que incluso los clásicos griegos sirvieron de modelo de imitación para los entusiastas autores romanos.

A pesar de esta comparación, la literatura latina tiene características propias que la hacen única.  A diferencia de los griegos, quienes lograron maestría en el arte de expresar con palabras el mundo exterior de una manera objetiva e impersonal, los autores romanos iniciaron un tipo de literatura más subjetiva y autobiográfica.  En ella se retratan las angustias del corazón y los anhelos internos del ser.  En una época matizada de trastornos políticos, surgía el individualismo, de manera que el arte era concebido por el sentir de cada artista.  Por esta razón, en esta etapa habría de predominar el género lírico, la epopeya romana.  La Eneida de Virgilio es una de estas obras inmortales que habría de servir de referencia para otros poetas como Cátulo, Horacio, Propercio y Tíbulo.


Fast Tube by Casper

Esta orientación del arte hacia el interior de los corazones, serviría de referencia para el desarrollo del Cristianismo.  En efecto, la preocupación existencial que se exploraba en la literatura, aparecía justo cuando el mundo clamaba inconscientemente por un regenerador.  Los poetas cristianos que aparecieron después, habrían de analizar el mundo interior de las personas, en un marco poético que sería también el inicio del simbolismo.